Con más de 100 años, el puente Avenida ha sido espectador y protagonista de acontecimientos históricos que han marcado la historia del siglo XX. Un punto clave para miles de personas de ambos lados de la frontera que ha vuelto a abrir su paso tras más de tres años cerrado al público por las obras.
Coincidiendo con su restauración y reapertura, dedicamos este post a un puente con mucho peso en la historia de Irun.

Puente Avenida - Irun

Fotografía del archivo municipal de Irun

Tras tres años cerrado por las correspondientes obras de rehabilitación, los 112 metros de este paso fronterizo han devuelto el paso a ciclistas y peatones de ambos lado de la muga. Los trabajos se han centrado en restaurar elementos de la estructura metálica del puente, sustituyendo aquellas piezas deterioradas.

Igualmente, los trabajos de rehabilitación han operado sobre el cimiento de las pilas y estribos, el tablero, la urbanización superficial y la barandilla. Concretamente, para este último punto se ha fabricado y colocado una réplica de la original, para que la barandilla luzca tal y como lo hacía en 1.915.

Un puente entre guerras

Hay que remontarse hasta 1902 para encontrar el proyecto original de construcción. Con la intención de facilitar el paso a Hendaya, finalmente el puente Avenida fue terminado de construir en el año 1915 y no fue hasta un año después cuando empezó a popularizarse su uso. Como dato curioso, durante su primer año los peatones que lo cruzaban debían pagar un peaje de 5 céntimos.

El puente recibe su nombre por ser el punto final de la Avenida de Francia, que conecta nuestra ciudad con Francia. Esta condición, que hoy día puede pasar desapercibida, fue algo clave en un contexto histórico como el vivido por el puente en sus primeros años. Su apertura coincidió en plena I Guerra Mundial (1914-1918), un periodo en el que el paso a Francia estaba bastante limitado y condicionado por esta misma causa.

El puente Avenida se convirtió años después en testigo directo de más conflictos bélicos que marcarían su historia y la de nuestra ciudad. Protagonista como vía de escape sobre el Bidasoa, el puente Avenida fue utilizado por miles de personas que cruzaron sus más de 100 metros para escapar de la Guerra Civil en 1936, tras la toma e incendio de la ciudad.

Puente Avenida - Irun
Puente Avenida - Irun

Fotografías del archivo municipal de Irun

El puente Avenida durante la II Guerra Mundial

Con el inicio de la II Guerra Mundial, el puente vivió el cierre de ambas fronteras. El conflicto que asolaba Europa afectaba directamente a puntos estratégicos como los pasos fronterizos y el de Irun no era una excepción en ese aspecto.  A pesar del cierre, un numeroso grupo de judíos logró cruzarlo en su huida de la ocupación nazi, volviendo a convertir al Avenida en un salvoconducto en tiempos bélicos.

Ese mismo año (1940), el propio puente se convertiría de nuevo en el escenario de otro acontecimiento histórico. Nos referimos a la entrega por parte de la policía militar alemana  a las autoridades franquistas del que fuera president de la Generalitat en tiempos de la República, Lluís Companys.

Más de una década después, tras la admisión de España en la ONU y el fin del bloqueo internacional en 1955, el puente Avenida abrió su paso a  transportes de mercancías y turistas. Desde entonces el puente Avenida ha supuesto, además de una conexión comercial con Francia y Europa, un nexo de unión para personas de un lado y otro de la muga que durante décadas vieron sus fronteras cerradas por las guerras.